CUADRO DE ROSAS CHINAS CON ACRÍLICO

Este es el cuadro que pinté para acompañar el de magnolias (publicado en mayo 24, 2018), y exceptuando el tema, las características (soporte, dimension, pintura) son idénticas.

Personalmente, al margen del realismo que siempre deseo plasmar de la naturaleza (esa sensación de que lo que pinté se percibe vivo, en movimiento, como si lo meciera la brisa y hasta la vivencia de que en un instante podría sentir el aroma de las flores),  lo que más satisfacción me produjo de esta obra fue la textura que logré dar a las hojas (mucho más difíciles de pintar que las flores). El aspecto tan sedoso resultó de hacer sucesivas veladuras, lo que constituye para mí una gran ventaja del acrílico, a pesar del gran desafío que implica su tan rápido secado.

Los que pintaron con acrílico artístico comprenderán mejor esta aventura que emprendí al hacer estas dos obras con pintura acrílica, pero la común para pintar paredes y sólo los colores básicos. Esto agregado a que la mayor parte de lo que hice en mi vida lo concreté con escasa o ninguna información exterior. (Como reza el dicho popular: " escribiendo mi propio librito.") Y creo que en esto reside  la base para poner el sello personal, la propia impronta a cualquier cosa que uno haga. Bueno, también refuerza  la actitud de enfrentar todo como un desafío, que siempre resulta bien si se le añade una buena dosis de tozudez, que a los taurinos no nos escasea). O sea que la falta de medios económicos limita pero agudiza el ingenio.  



Aproximación:



Crédito, fotos y texto: Marta Amorós

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